12 Mar Evita cenas copiosas y hazlo al menos 2 horas antes de dormir
La alimentación es uno de los grandes pilares de un estilo de vida saludable. Influye en la energía, en la digestión, en el estado de ánimo y, por supuesto, también en la calidad del descanso. Pero… ¿qué pasa cuando cenamos demasiado y lo hacemos justo antes de acostarnos?
Aunque a veces no le damos la importancia que merece, la rutina previa al sueño puede condicionar la calidad de nuestro descanso. Entre otros, uno de los hábitos a cuidar es la última comida del día. Una cena abundante, difícil de digerir o demasiado cercana a la hora de dormir puede hacer que el cuerpo siga centrado en la digestión cuando en realidad debería estar entrando en modo descanso. En este artículo te explicamos por qué conviene evitar las cenas copiosas antes de ir a la cama y cómo ajustar nuestros horarios de cena para favorecer un sueño más reparador.
¿A qué hora debería cenar para dormir mejor?
Las evidencias actuales apuntan a que cenar temprano, y más concretamente separar la cena de la hora de dormir, puede beneficiar a nuestro descanso. De hecho, cenar dentro de las 3 horas previas a dormir se ha asociado con una mayor probabilidad de despertares nocturnos, lo que sugiere que el momento de la cena puede ser un factor modificable de cara a tener un sueño menos fragmentado.
Pero cenar tarde no solo afecta a la calidad del sueño, sino también a sus horarios. De hecho, se sabe que las personas que concentran la mayor parte de calorías diarias en la cena pueden tener más problemas para conciliar el sueño, y por tanto acostarse más tarde y dormir menos horas.
Tampoco podemos olvidarnos de ser regulares. Cuanto menos cambiamos nuestro horario de la cena entre días, especialmente los fines de semana, mejor será la calidad del sueño.
¿Por qué evitar las cenas copiosas antes de dormir?
Aparte de intentar cenar temprano, la cantidad y calidad de nuestra cena afecta también al descanso. Cuando cenamos en exceso es más probable que la digestión entre en conflicto con el sueño y las comidas difíciles de digerir pueden resultar especialmente incómodas por la noche.
Al tumbarnos poco después de una cena abundante, algunas personas experimentan pesadez en el abdomen, ardor estomacal o incluso reflujo. Estas molestias nocturnas pueden dificultar tanto conciliar el sueño como mantenerlo a lo largo de la noche.
Algunos consejos a seguir y comportamientos a evitar
- Cenar con un margen de al menos 2 horas antes de acostarte, y mejor aún si ese intervalo se acerca a las 3 o 4 horas.
- Elegir cenas ligeras y fáciles de digerir, evitando que la cena sea la comida más abundante del día.
- Intentar no realizar cenas copiosas justo al final del día, sobre todo si van seguidas de irse a la cama casi de inmediato.
- No tomar alimentos de forma habitual en las 2 o 3 horas previas al sueño si eso te provoca pesadez, reflujo, ardores. Estas molestias pueden interrumpir tu descanso más de lo que te imaginas.
¿Pero qué pasa si al final del día tengo mucha hambre?
Si al final del día tienes hambre, la solución no pasa por hacer una cena excesiva ni por acostarte con sensación de pesadez. Lo más recomendable es optar por una cena moderada en calorías, sencilla y fácil de digerir, priorizando la ligereza frente a la cantidad. La clave no está en irse a la cama con hambre, pues puede ser contraproducente para tu calidad de sueño, sino en evitar que la digestión siga siendo protagonista cuando tu cuerpo ya debería estar preparándose para dormir.
Dormir bien también empieza en la mesa
En resumen, descansar bien no solo depende del silencio, de la oscuridad o de seguir una rutina estable. También depende de cómo cuidamos las últimas horas del día. Cenar de forma ligera y con suficiente antelación puede parecer un gesto pequeño, pero forma parte de esos hábitos cotidianos que ayudan al cuerpo a entender que ha llegado el momento de bajar revoluciones.Así que la próxima vez que te plantees hacer una cena abundante justo antes de acostarte, recuerda: la noche no es el mejor momento para exigirle más trabajo a tu sistema digestivo. A veces, dormir mejor también empieza por algo tan sencillo como cenar antes, cenar menos y cenar mejor.